Estudios de Caso


El Bayo sobrevivió a la sequía gracias a Oikos y Brooke

María López es habitante de una de las comunidades más pobres del corredor seco de Nicaragua, La Ceiba.  Sus caballos los utiliza para abastecerse de agua, vender leña, ir al centro de salud y salir de compras a la ciudad más cercana. Hace un año María tenía 4 caballos, El Bayo, El Moro, El Sarro y la yegua María (llamada así en honor a ella misma), pero la sequía ocasionada por El Niño le arrebató tres de sus animales, solo El Bayo sobrevivió y fue gracias a la ayuda de Brooke.

“Le doy gracias a Dios porque fue él quien tocó el corazón de esas personas para que nos dieran la semilla del pasto y el alambre, de no ser por eso El Bayo también se me hubiera muerto y ahora aquí está mi caballito, recuperándose con este zacate”, dijo María quien es una pequeña productora y madre de 6 hijos.

El Bayo tiene aproximadamente tres años y es el único caballo que sobrevivió a la sequía, y  el que les ayuda a traer el agua desde el pozo comunal hasta su casa. 

María es una de las personas beneficiadas por el proyecto piloto de entrega de semilla pasto mejorado que Brooke Nicaragua echó a andar en mayo del 2015, para beneficiar a los animales que estaban siendo más afectados por la falta de alimentos.  Durante esa primer entrega el pasto no germinó por falta de lluvia, pero este año que el clima fue menos cruel y la comida para El Bayo está verde y frondosa.

“Para nosotros es un gusto ver como este animal está recuperando su estado corporal, y lo mejor es ver como la semilla del pasto se viene regando en el espacio que doña María dejó destinado para eso, esto quiere decir que El Bayo tiene garantizado su alimento para el próximo verano”, comentó el doctor Mirciadez Corralez, Oficial de Bienestar Equino.

Kevin de 8 años, es uno de los hijos menores de María.

La familia de María sobrevive sembrando maíz, yuca y frijoles. Su única forma de generar dinero es a través de la venta de leña.  Los dos hijos mayores de María tienen retardo mental.


Más que un Proveedor de Servicios, Pedro Araica es un promotor del bienestar equino

En países pobres como Nicaragua es muy difícil encontrar un veterinario, sobre todo en las áreas rurales donde las distancias son largas y el acceso es complicado. En estas comunidades los dueños de equinos recurren a técnicos de campo, agrónomos y en algunos casos hasta de personas que saben poner una inyección para que atiendan a sus animales. Sin embargo, una simple desparasitación puede convertirse en una odisea si no se cuenta con el conocimiento adecuado para hacerlo.

En su misión de garantizar la salud de los equinos de trabajo, Brooke lleva actualizaciones en medicina equina a los Proveedores de Servicios Locales de las comunidades más remotas. Uno de ellos es Pedro Araica, técnico agrícola que vive en una pequeña comunidad llamada El Caimito, y atiende caballos de 11 comunidades corredor seco del pacífico del país.

Pedro Araica aprende dónde determinar el pulso en un equino, el doctor Mirciadez Corralez de Oikos Brooke le guía en el ejercicio.

 

«Desde que estoy en capacitaciones con Brooke he aprendido muchísimo, especialmente como tratar al animal, porque aquí lo normal era agarrarlo hasta que cayera al piso, pero ahora he aprendido que basta con tocar al animal para que se calme», dice Pedro quien atiende unos 16 equinos al mes, y en temporada alta 60.

Además del buen manejo, Pedro también ha aprendido cómo tomar el pulso y la temperatura de los equinos, cómo dosificar los medicamentos de acuerdo al peso del animal y la importancia de prescribir la medicina adecuada para cada caso.  “Ni siquiera sabía que existía una cinta métrica y una fórmula para calcular el peso de los equinos, yo lo calculaba solo con verlos ahora que ya sé voy a buscar como comprar una”, afirma.

Pedro es un hombre sencillo, de pocas palabras, pero los dueños de equinos saben que cuando se trata de trabajo siempre les resuelve. Los comunitarios reconocen que muchos de sus animales se han salvado gracias a él, por lo que todo consejo que Pedro da es recibido de buena manera y seguido al pie de la letra, convirtiéndolo en uno de los mejores promotores de bienestar equino de la zona.

Pedro tiene 18 años de atender equinos trabajadores y ahora que tiene mejores conocimientos, su mercado laboral va expandirse, él cree que cada vez atenderá más caballos.

Pedro no solo es el Proveedor de Servicio local de 11 comunidades, también es el consejero de lo dueños, quienes le tienen mucha confianza.

 

 

Don Juan Gómez y su yegua La Zanata, el propietario acaba de aprender cómo lavarle el ojo a su yegua. Pedro Araica le enseñó siguiendo la línea de trabajo de Brooke.


Proyecto de pasto salvó la vida de equinos en La Ceiba

La Ceiba es una comunidad rural ubicada en el corredor seco de Nicaragua, entre Ciudad Sandino y Mateare. El camino es largo y sinuoso, tanto que en época de lluvia resulta imposible llegar aún si se tiene un vehículo 4×4. Las familias que viven aquí no cuentan con agua potable, ni energía eléctrica por lo que dependen de la lluvia para sembrar maíz, frijol y algunas hortalizas para su alimentación; y con la sequía ocasionada por El Niño los últimos años la situación se puso más difícil.

Uno de los habitantes de La Ceiba es Hugo García de 31 años, casado y con tres hijos pequeños que dependen prácticamente de Mateare, el caballo para tener acceso a comida, agua y hasta medicinas. «Mi caballo es parte de mi familia; me genera ingresos porque gracias a él salgo a vender leña, además acarreo el agua desde el pozo hasta mi casa y es mi medio de transporte», dice Hugo.

Hugo es uno de los propietarios beneficiados por el proyecto de pasto en Nicaragua, gracias a esto hoy parte de su terreno lo tiene que pasto para alimentar a su caballo, pero también para ayudar a otros equinos, como La Consentida, una yegua que había sido abandonada por su propio dueño pensando que iba a morir por tétano, cuando en realidad lo que tenía era una fuerte desnutrición.

El personal de Brooke escuchó sobre el abandono y escaló la montaña donde se encontraba el animal, en el momento se le dio agua y se le recomendó a la dueña llevarla de regreso a su casa y darle más agua y comida. Hugo escuchó del caso y ofreció regalar parte del pasto sembrado en su tierra, para que la yegua se recuperara.

La Consentida fue abandonada en una montaña porque el dueño pensaba que se iba a morir. Brooke fue hasta donde estaba el animal, le llevó agua y le recomendó a la dueña llevarla de nuevo a su casa y alimentarla. La Consentida se recuperó satisfactoriamente.

Gracias a la bondad de Hugo y al Proyecto de pasto, La Consentida sobrevivió y ahora tiene un buen estado de salud. “A mí me dio mucha pena ver que el pobre animalito muriéndose de hambre, por eso la dejé de comer pasto durante un mes en mi terreno, hasta que se recupere», dice Hugo.

La Consentida y sus dueños están muy agradecidos con Hugo.